Esta historia nos la envia nuestra gran fan y amiga Chocolandra. Que la drisfruten¡¡¡
Una triste Puta Loser
Conocí a mi PL en el antro que siempre visito, estaba con su novia. Las alcancé a ver entre la gente y me gustó tanto que no perdí tiempo y me acerqué para mirarla mejor. Tenía una sonrisa y unos ojos muy lindos, era tal cual me la recetó el doctor. Ella también notó mi presencia, no dejaba de mirarme cuando su novia no se daba cuenta y nos sonreíamos todo el tiempo, me lanzaba miradas perversotas, y se mordía el labio tratando de seducirme. Y pues lo logró. No podía dejar de mirarla y de tocarle el brazo cada que pasaba junto a mí.
Ese día no pude acercarme a ella porque su garrapata me lo impedía, pero quince días después regresé al mismo antro y la volví a encontrar, claro, con la misma mona platanera con la que sale. Entonces puse en práctica mi elaborada táctica de ligue, me coloqué frente a ella y volví a sonreírle y todo el teatrito para llamar su atención; y pues ella no se pudo resistir a mis encantos, así que descaradamente me mandaba besos sin importar que estuviera acompañada de una sombra.
En el momento en que mandó a su novia por las chelas obtuve su celular, y entonces comenzó todo el desastre de una relación frustrada que pudo llevarla al suicidio. Al siguiente día le mandé un mensaje para saludarla y enseguida le llamé, luego me contestó que estaba muy feliz de saber de mí, que le fascino como ninguna mujer que haya conocido en sus 7 vidas, que le muevo todos los tapetes, que le causo nervios e insomnio, que no ha dejado de pensar en mí, que le pidió a Dios que nos volviéramos a encontrar, que le rezó a todos los santos para volverme a ver, que estaba agradecida con la vida, con Dios y con la Virgen de que yo le hubiera marcado, que su mundo no era el mismo desde que me conoció, que su vida había vuelto a tomar sentido, etc.
Todo esto al principio me emocionó porque ella también me gustaba, que claro que no le prendí veladoras a ningún santo, y además tengo muchas cosas más importantes en qué pensar y pues ella pasaba por mi mente esporádicamente. Pero bueno, la invité a salir, y como me mencionó que no tenía a dónde llegar (porque no es del DF), pues le ofrecí mi casa. ¡Gran error!
Salimos a tomar una chela, yo estaba nerviosa, pero contenta de verla. Como vi que no decía ni “pío” pues comencé a hablar, le conté de mi vida, de mis proyectos personales, la maestría, el doctorado, el posdoc, el trabajo, las mujeres, etc. Pero cuando le dije que soy bisexual me dijo que eso no le gustaba, que plátano ni en licuado, que porque las bisexuales siempre dejamos a las lesbianas por un cabrón, así que esto comenzó a hacer ruido en nuestra corta relación de 48 horas.
Enseguida le pregunté por su vida, a qué se dedicaba, qué le gustaba, y todas esas cosas que me interesaba saber. Su respuesta fue: “mi vida no es interesante, no me gusta estudiar, no me gusta trabajar, a ver qué pasa, quiero ser edecan y dedicarme a las ventas y tener casa y coche. Me gusta la cocaína, pero no soy drogadicta, nada más inhalo una línea chiquitita, no te espantes”. Y pues este fue otro factor como para mandarla derechito al rancho de donde venía, pero dije: no, voy a darle otra oportunidad de redimirse, je. Así que le hice muchas preguntas para encontrar algo en común y lo único que encontré es que le gusta la música electrónica y… ¡ya! Nada más.
Ya entrada la noche, como yo sabía que no tenía dónde llegar, la traje a mi casa. Yo no tenía planes de tener sexo, no me gusta en la primera cita y mucho menos sin protección; pero resulta que ella ya quería que lo hiciéramos y yo le expliqué mis motivos por los que yo no me parecía correcto, así que nada más nos besamos y no pasó a más. Al siguiente día me pidió que fuera su novia (aunque todavía no terminaba con la suya, pero me prometió terminarla). Yo ya no estaba nada a gusto, así que le dije que no fuera tan rápido, que todavía no la conocía.
Me compró flores, me dijo que estaba feliz, que se sentía en el paraíso. Y se volvió a quedar en mi casa. Pero esta vez ni besos nos dimos, me hice la dormida y ps se tuvo que aguantar. En la mañana yo ya quería que se fuera, pero no hallaba la forma de pedírselo sin que sonara feo, y me salió con la gran noticia de que me ama. Me dijo que está enamorada de mi, que me ama con locura y con toda la pasión desenfrenada que nunca había sentido ni en sus vidas de PL pasadas.
Y pues casi me echo a correr. Le dije que yo no sentía lo mismo, que ella debía de entender que para mí dos días no son suficientes para enamorarme de nadie, así que se enojó por no ser correspondida y amenazó con emborracharse. Ya mareada me dijo que quería quedarse en mi casa otra vez, a lo que respondí mentalmente que no soy hotel y que lo sentía mucho pero que la chingada estaba más cerca que mi casa, así que la iba yo a llevar ahí. Pero le dije bonito: “no nena, no puedo, hoy voy a salir y mañana tengo cosas qué hacer”.
De lo enojada que estaba tomó un taxi y se fue, y comenzó a mandarme mensajes terroristas diciéndome que ella se sentía una estúpida, pendeja, que se clavó sin darse cuenta de que yo la iba a lastimar tanto, que sentía que se le desgarraba el alma, que jamás volvería a molestarme ni a saber de ella; me reclamó el hecho de haber respondido a sus besos y de haberla hecho sentir que era la mujer más feliz del mundo, dijo que por fin volvía a creer en el amor y que yo la había herido a muerte, que me lloraría hasta arrancarme de su corazón, que me amará toda la vida (o sea, bien contradictoria), que yo cumplo todas sus expectativas y que se emborracharía hasta que el alcohol la matara, que su vida ya no tiene sentido, que estos momentos es donde se pregunta dónde está Dios, etc, etc, etc. 185 mensajes recibí hoy con todo el dolor de su corazón y de su bolsillo.
Como ya me había hartado y no quise seguir gastándome mi crédito en pendejadas, le dije que ya había llegado a mi límite de mensajes mensuales y que si quería comunicarse conmigo, lo hiciera por mail. Ahora sólo espero que no me sature mi bandeja de entrada.
Moraleja para mi PL: si tu vida no es interesante, no te preocupes, ahora sí ya tienes algo qué contarle a tus nietos.
Atte:
Chocolandra.