Historias sobre la reina B (segunda parte)
Hoy se me ocurrió algo mejor: Que te parece si te sigo? Hagamos el acoso real. Te seguiré tan lejos que apenas pueda percibir tu perfume. Tu me ignoras con ese porte arrogante que me excita. Y cuando lo crea prudente, donde no haya nadie, te aviento contra la pared. Ese día recoge tu cabello y usa un traje. Con el antebrazo en tu cuello, beso y mordisqueo tus labios. Dime que no, con ese tono sexy de tu voz entrecortada. Nada me importa. Estuve bebiendo mientras salías del edificio. Te sujeto las muñecas contra la pared y muerdo tus senos. Dime que no. No me detendré. Tiro del cuello de tu blusa hacia abajo. Híncate… Aquí no hay nadie.
Daddy spunky

